Cristo del Descendimiento

Tal y como aparece en el Libro de Actas de la Hermandad del Santo Entierro, el Cristo del Descendimiento es obra documentada de Juan de Astorga;”(…) tengo dado a Juan de Astorga para el Cristo la cantidad de novecientos reales como consta de recibos;(…). Tengo dado a Astorga;(…) 1.600 reales”.

El día 31 de mayo de 1820 fue llevado el Cristo a su capilla, gasto que también se recoge en las actas: “gastos para traer el Santo Cristo a la Hermita (…) por la comida en Sevilla ochenta y cinco, bebidas en las ventas trece, de los jornales a catorce reales ochenta y cuatro reales”.

La imagen de Astorga tenía los brazos articulados ya que en esta época todavía se efectuaba en la Hermandad la ceremonia del Descendimiento y Santo Entierro. Pero en 1962 fue restaurado por el escultor Gabriel Cuadrado que le dejó los brazos fijos.

Considerado por algunos autores como el artista que realizó algunas de las imágenes de Vírgenes Dolorosas más logradas, Juan de Astorga esculpió numerosas tallas a las que impregnó de belleza juvenil y rasgos delicados; uniendo con acierto el dolor y dulzura.

Nació en Málaga en 1779 pero sintió gran predilección por las cofradías de Sevilla, en las que dejo tallas como la de la Virgen de la Angustia de los Estudiantes en 1817, la Esperanza de la Trinidad (1819), Nuestra Señora de la Presentación del Calvario (también de 1819) o la Virgen del Buen Fin de la Lanzada que este año celebra el 200 Aniversario de su hechura.

Juan murió en Sevilla en el año 1849. Un escultor que dejó en la Hermandad del Santo Entierro esta obra de arte que es el Cristo del Descendimiento, al cual vemos cada Viernes Santo recorrer las calles de Sanlúcar en su paso de misterio acompañado por la Virgen, San Juan y María Magdalena…